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Una mirada diferente a Egipto

Juan Fuentes se sienta con Carmen Villasante, una joven coruñesa que trabaja en Egipto en una empresa inglesa de organización de ferias y eventos comerciales.

Carmela, que estudió Relaciones Internacionales y Traducción en la Universidad Pontificia de Comillas ICADE-ICAI, fue seleccionada dentro del prestigioso programa del ICEX, cuyo ratio de entrada es de 1 a 10. Tras cursar un MBA en International Management en la escuela ICEX-CECO y haber realizado estancias académicas en EE.UU. y Alemania, fue destinada a El Cairo donde trabajó en la Oficina Económica y Comercial de la Embajada como asesora en comercio internacional. La gallega ya tenía experiencia en Oriente Medio, donde fue voluntaria en Palestina y actualmente sigue su andanza por Egipto donde busca perfeccionar su dominio del árabe.


Juan Fuentes: ¿Cómo resumirías tu experiencia personal y profesional en lo que llevas vivido en Egipto y Oriente Medio?

Carmen Villasante: Pues ha sido toda una aventura... Es una zona muy muy diferente a España. Por diferentes viajes y mis estudios de Relaciones Internacionales ya me esperaba mucho cambio, pero una cosa es un viaje de una semanita y otra distinta es estar aquí, viviéndolo en primera persona día tras día. He aprendido a relativizar y a ser mucho más flexible, porque si no ya me habría vuelto loca. El ritmo de vida y de trabajo es muy diferente y hay que lidiar con lo que hay. El ejemplo más claro para mí es con cualquier reunión de trabajo, hay que confirmar, reconfirmar y ese mismo día volver a llamar para asegurarse de que la reunión efectivamente va a pasar, sobre todo si vas con un cliente que ha venido de España o cualquier otro sitio. Y bueno, estoy segura de que todos los expats cambiamos un poquito las fechas de entrega, plazos, etc. ¡Si no, nada estaría nunca a tiempo!


JF: Igualdad de género, seguridad en la zona…¿cuál es tu punto de vista de estos clichés?

CV: Es verdad que son clichés, pero están fundamentados en algo. Por ejemplo, en Egipto es verdad que la situación es muy diferente a Palestina. Cuando era voluntaria la inseguridad se palpaba en las calles, es una zona totalmente militarizada y se ve a soldados y policías armados hasta los dientes. En Egipto, a no ser en el Norte de Sinaí o los desiertos y zonas remotas eso no se ve... me atrevería a decir que El Cairo es más seguro que Madrid.

Sobre la igualdad de género, queda mucho trabajo por hacer. Con todo, que conste que El Cairo está bastante bien y sobre todo a las chicas extranjeras nos respetan. En otras zonas de Egipto, la situación es mucho peor y en Palestina ni te cuento. Ir con un vestido corto puede significar que toda la calle se te quede mirando. En El Cairo, quizás alguna mirada furtiva, pero yo no me he sentido nunca incómoda por la forma de vestir, y en Palestina eso es algo que sí pasa. Esto es a nivel de la vida diaria, en cuando al ámbito de trabajo, yo diría que la mujer en Egipto (de nuevo, en las ciudades grandes, sobre todo El Cairo y Alejandría) está plenamente integrada en la vida laboral; en las nuevas generaciones es más que normal que la mujer tenga su carrera profesional, aunque también es cierto que cuando se casan y tienen hijos suelen pedir reducciones de jornada, que es algo que los hombres no hacen. Sí es verdad que sigue habiendo un poco esa concepción de que la mujer tiene que ocuparse de los niños y la casa, pero bajo mi punto de vista y por lo que me comentan amigos egipcios también es algo que está cambiando hacia una concepción más occidental.


JF: ¿Qué es lo que más te impresiona del país y por qué?

CV: De Egipto me parece increíble su patrimonio, histórico, cultural y natural. Es un tesoro, puedes encontrar todo lo que buscas en el país: si te gusta la montaña, hay opciones; las playas son una pasada; hay una vida cultural muy diversa y opciones de deportes y naturaleza, las que quieras.

Yo creo que cualquier extranjero que viene al país se da cuenta de eso pero, y esto es fascinante, los propios egipcios no lo ven. Muchas veces se concentran en todo lo malo, en los problemas económicos y sociales y no se dan cuenta de la riqueza cultural y natural que tienen; por eso precisamente muchas veces no saben aprovecharlo todo lo bien que podrían y deberían.


JF: Traductora que no para de aprender nuevos idiomas: Bilingüe en castellano, gallego, inglés, alemán y conocimientos muy avanzados de árabe… ¿qué recomendarías a las nuevas generaciones para afrontar el aprendizaje de nuevos lenguajes?

CV: Para mí lo fundamental es sumergirse en la cultura. Idealmente viajar al sitio en el que se habla el idioma que se está estudiando, desde luego, pero no siempre es posible por tiempo, dinero, etc. Aún así, a día de hoy, las nuevas tecnologías nos permiten otra clase de inmersión; podemos ver los programas de televisión que ven los nativos en streaming, escuchar sus canciones, leer sus libros... solo con un ordenador o un móvil. Es importante tener este contacto directo no solo con la lengua, si no también con la cultura, porque si conectamos con la cultura de idioma que estamos aprendiendo no lo dejaremos nunca y será un placer aprender, una nueva aventura día a día; por el contrario, si está conexión no sucede, aprender el idioma puede ser un suplicio, más una obligación que un placer. Creo que la clave para aprender un idioma es que te guste aprenderlo, porque no es algo sencillo y sin la motivación adecuada puede ser un sufrimiento. ¿Te acuerdas de las listas de verbos y participios irregulares en inglés que aprendíamos en el colegio? A nadie le gusta aprender así, a golpe de memorizar listas infinitas de palabras; hay que memorizar cosas, está claro, pero la clave para mí es que no lo parezca, que se te queden las palabras a base de repetición y uso.


JF: Tras la primavera árabe, Egipto ha sufrido a nivel económico mucho, caída del turismo, devaluación de la moneda…¿Crees que el país está en senda de recuperación?

CV: ¡La pregunta del millón! Ojalá pudiese darte una respuesta definitiva. A ver, a nivel macroeconómico, se están viendo cambios positivos. Por ejemplo, la devaluación de la moneda hace que a nivel de precios las exportaciones egipcias sean competitivas en el exterior, y eso unido a una serie de medidas proteccionistas que han dificultado la importación de ciertos productos ha llevado a que la balanza comercial del país (tradicionalmente muy negativa) se haya equilibrado.

También se están reduciendo los subsidios en todos los niveles de la economía, desde el precio de petróleo y la luz a las ayudas a ciertas industrias. Esto hace que la economía en su conjunto se esté adaptando a las condiciones competitivas del resto de mundo, y el país pase a ser una verdadera economía de mercado sin las distorsiones estatales que la lastraban.

¿Esto es bueno? En principio parece que sí, pero tiene un coste social que ahora mismo Egipto está sufriendo directamente. Los egipcios se quejan de las condiciones económicas, la devaluación de la moneda ha sido un desastre para quienes tienen que afrontar pagos en el exterior, los precios no dejan de crecer y los sueldos están estancados... Es un momento de transición, y aunque las variables macroeconómicas sí es verdad que son positivas, la población no está viendo los resultados de forma inmediata y es algo que frustra a muchos egipcios, especialmente jóvenes, porque también ven la situación como algo que se les ha impuesto “desde fuera”, como consecuencia del préstamo multimillonario que ha hecho el Fondo Monetario Internacional al país.

Por su parte, el turismo se recupera lentamente, impulsado por una mayor seguridad en el país y por una sensación de estabilidad mayor respecto a los tumultuosos años de la Revolución. Creo que es un sector en el que queda mucho mucho trabajo por hacer. El turismo en Egipto es un poco como el turismo de los años 60-70 en España, vienen turistas, sí, pero no dejan dinero en el país, y es un modelo que a la larga no es sostenible. Hay mucho trabajo por hacer.


JF: Tras tu experiencia en la Embajada como asesora en la Oficina Económica y Comercial, ¿qué oportunidades pueden aprovechar las empresas españolas en Egipto? ¿Hay muchas?

CV: En Egipto hay mucho por hacer, lo que significa que oportunidades, como en Galicia con las meigas, haberlas hailas. Pero también es cierto que hay competencia. La imagen país de España en Egipto es buena, nos ven como a un país cercano a nivel cultural, pero es cierto que muchas veces se cae en los típicos clichés: que si el fútbol, el flamenco, la fiesta... Día a día las empresas españolas trabajan y desmienten estos estereotipos, pero lo cierto es que otros países europeos (nuestros principales competidores) tienen una presencia tradicional muy fuerte en el país. Franceses e ingleses han tenido presencia colonial en el país, Italia y en especial Grecia han tenido una tradición migratoria y Alemania no necesita de presentaciones a nivel tecnológico y comercial. España tiene que hacer quizás un esfuerzo mayor para dar a conocer nuestras empresas, nuestra tecnología, nuestros productos.

En Egipto, la economía está marcada todavía por un importante papel de Ejército y el Gobierno como agentes comerciales; hay muchas empresas estatales que controlan casi monopolisticamente ciertos sectores de la economía y es importante tener una buena relación con las autoridades militares. Quizás por esto es más importante en Egipto que en otros países recurrir a la ayuda y asesoramiento de la Oficina Comercial y de la Embajada, para llegar a conocer a las personas clave encargadas de la toma de decisiones.

Desde la Oficina Comercial, el año pasado llevamos a cabo el primer Partenariado Multilateral España-Egipto en el marco del cual hicimos una serie de paneles en torno a cuatro sectores principales: infraestructuras, energía, tratamiento de aguas y residuos y agricultura. Se trata de sectores en los que las empresas españolas son punteras y en los que Egipto está llevando a cabo grandes proyectos actualmente, por eso se llevó a cabo esta actividad, para potenciar la presencia española en Egipto y dar a conocer nuestra tecnología. A la vez, estas actividades pueden servir a empresas españolas que quizás no tenían presente este mercado como plataforma para conocerlo mejor y reunirse con los principales actores del sector en el país.

Por otra parte, en mi opinión España también puede aportar algo primordial a Egipto en una industria fundamental: el turismo. En España somos expertos en atraer y retener al turista (tenemos de las tasas de retorno más altas del mundo) y si bien el trato en el pequeño comercio o en pequeña restauración es quizás más difícil de influenciar, creo que las empresas y profesionales españoles tienen mucho que aportar en cuestión de gestión hostelera, así como en gestión cultural.

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