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Es vital cuestionarse las cosas, y para cuestionar hay que conocer y para conocer hay que exponerse.

Actualizado: abr 17

Tuve el placer de escuchar a Mafalda Soto en el Congreso Lo Que de Verdad Importa en A Coruña, y ya mientras contaba su historia, Mafalda me dejó claro lo que es talento.  Talento, es tener ganas, ganas de cambiar el mundo.


Mafalda Soto tras terminar el Bachiller en Ourense, estudió Farmacia en Madrid y empezó a hacer prácticas en empresas, dándose cuenta que ese GUAU que ella quería sentir cada día no lo estaba sintiendo. Por eso decidió que hacer las maletas era su mejor opción. Tras diferentes experiencias, descubrió diversas maneras para disfrutar de la vida y que hay que cuestionarse las cosas para sacar lo mejor de ellas.


Leticia Río: Hemos entrevistado a muchos emprendedores y fundadores de empresas, pero es la primera vez que entrevistamos a una persona que emprende en el ámbito sin ánimo de lucro. ¿Cómo se imaginaba la Mafalda de 18 años cuando empezaba la universidad en su futuro? ¿Cómo fue ese momento en el que decides dar un cambio radical a tu vida y te vas a Islandia, y de Islandia a Malawi?


Mafalda Soto: Con 18 años no me soñaba dedicándome a la Cooperación Internacional, pero sí con algo por lo que mereciese la pena abrir los ojos cada mañana, sacando adelante una misión con la que me sintiese plena. El éxito, la seguridad, el dinero, el reconocimiento… Eran atributos residuales y no esenciales en esa búsqueda.


Al acabar la carrera de Farmacia y tras cortas experiencias en la farmacia hospitalaria y la multinacional farmacéutica decidí embarcarme en un proyecto de investigación en la Universidad de Reikiavik. En Islandia empecé a cuestionarme si estaba siguiendo la ruta profesional (y vital) que realmente me motivaba y con la que me sentía más identificada, o ese camino estaba esencialmente marcado por el sistema educativo, social y educacional en el que me había criado. Tras una experiencia de un año en un país maravilloso, pero tremendamente individualista y consumista, empecé a cuestionarme seriamente el hacer un voluntariado para acercarme a la realidad de ese 90% de los habitantes de nuestro planeta, del mundo real y salir de la burbuja en la que vivía en Islandia.


Esa idea se fue alimentando de contactos, formación, literatura… y al año estaba especializándome en Medicina Tropical y Salud Internacional en la UB de Barcelona con la idea de sumarme a un proyecto de desarrollo en África. Reikiavik y Barcelona fueron dos clics importantes que me llevaron a tomar las decisiones que moldearían mi trayectoria profesional y personal.



L.R.: Durante tu intervención hablando de “lo que de verdad importa” decías algo así como que “cuando te expones pasan cosas”, ¿cómo animarías a cada persona a salir de su zona de confort?


M.S.: Es vital cuestionarse las cosas, y para cuestionar hay que conocer y para conocer hay que exponerse.


Difícilmente descubriremos lo que queremos sino exploramos, si no hacemos cosas distintas, si no conocemos a personas con hábitos y maneras diferentes a las nuestras. Si solamente seguimos ese ABC de un sistema que nos empuja en una dirección única difícilmente descubriremos lo que nos apasiona, difícilmente descubriremos quién realmente somos, y al no descubrir lo que nos apasione es muy posible que nunca lleguemos a desarrollar nuestro talento en plenitud ni a dar rienda suelta a nuestra creatividad.


L.R.: También durante tu intervención decías que “una vez tienes el porqué, los cómo llegan solos”.  ¿Es así cómo nace Beyond Suncare?  ¿Cómo consigues levantar un proyecto con un objetivo tan ambicioso desde cero?


M.S.: Beyond Suncare nace para dar respuesta a una necesidad acuciante, una gran crisis que sume a más de 200.000 almas, las personas con albinismo en África. La vida me puso delante a cientos de personas con albinismo, cada una con su nombre propio, su historia personal, sus retos y sus luchas. La mayoría de estos retos eran la consecuencia de una (misma) doble causa: el gran desconocimiento y el daño mortal provocado por el sol.


Ante aquella realidad lo difícil era quedarse de manos cruzados. Tenía claro el POR QUÉ por el que luchar y sabía QUÉ es lo que me movía, solamente necesitaba encontrar el CÓMO, la solución. Beyond Suncare es el CÓMO, Beyond Suncare es el resultado del conocimiento profundo de un problema, y de más de 9 años trabajando en el terreno de la mano de grandes profesionales de la dermatología, la cosmética, los derechos humanos y el trabajo comunitario. Todos ellos se han sumado a nuestra causa bajo una misión común: garantizar el derecho a la salud y a una vida digna a uno de los colectivos más vulnerables del planeta: las personas con albinismo de África.


L.R.: Digamos que tu misión de vida se transformó radicalmente gracias a un voluntariado. ¿Crees que el voluntariado internacional está integrado en la sociedad? ¿Debería fomentarse más, sobre todo, entre los estudiantes de secundaria y universidad?


M.S.: Creo que cada vez más. A mí me parece de vital importancia que se haga con la debida madurez y humildad, no solamente como búsqueda de una experiencia exótica o de una aventura para escapar de la rutina. Generalmente se trabaja con personas vulnerables y hemos de ser muy responsables con nuestras acciones. Suelen asustarme los grandes grupos de voluntarios muy jóvenes que se van de viaje solidario buscando más una experiencia vital que el servir a los demás.


Generalmente (aunque no siempre) a más años más madurez. Creo que lo que es vital es fomentar el voluntariado, aquí y allá, el ponerte detrás del otro, el poner tu esfuerzo, tu tiempo al servicio del otro sin recibir más retribución que el de la felicidad que causa tu acción en un prójimo, que suele vivir una situación difícil… Esos son los valores que realmente deberían fomentarse en el voluntariado, más que la ubicación geográfica donde se lleve a cabo.


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