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El joven gallego que trabaja con la NASA

Entrevista Jose López Miralles - NASA Goddard Space Flight Centre (Greenbelt, Maryland)


Jose es actualmente estudiante del Máster en Física Nuclear y de Partículas por la Universidad de Santiago de Compostela (becado por la Sociedad Nuclear Española), aunque es graduado en Ingenieria de la Energía por la Universidad de Vigo (desde el tercer curso inició, además y de forma simultánea, el Grado en Física por la UNED). Jose ha tenido el placer de trabajar en el Laboratorio Nacional de Fusión Nuclear (CIEMAT), donde desarrolló su Trabajo de Fin de Grado, y que supuso la mejor calificación de su promoción (10/10, con Matrícula de Honor) y uno de los pocos (sino el único) con un tema vinculado a la fusión nuclear defendido en la Universidad de Vigo.


Actualmente desde la NASA dirigen su Tesina de Máster. En concreto, investiga fenomenología de interacción onda-partícula en el marco de trabajo de la misión Magnetospheric Multi-Scale (Laboratorio de Física Geoespacial de la División de Ciencias Heliofísicas del Centro de Vuelo Espacial NASA Goddard), que estudia el plasma de la magnetosfera terrestre. La información que se obtiene en esta misión es vital para descifrar muchos aspectos relacionados con la teoría de plasmas, lo que ayuda a entender en general cómo se comportan los sistemas astrofísicos, cómo se aceleran las partículas en el espacio, o incluso a contribuir al desarrollo de la tecnología de fusión nuclear.


Durante el mes de Julio, ha realizado una estancia en el NASA Goddard Space Flight Centre (Greenbelt, Maryland) para completar su proyecto y presentar al grupo algunos resultados.


Jose López Miralles - NASA Goddard Space Flight Centre (Greenbelt, Maryland)

Emilio Frojan: Si tuvieses que definirte en 3 palabras...


Jose López: Valiente, perfeccionista y entusiasta.


EF: Jose, con tan sólo 23 años te has ido a realizar un proyecto a la NASA. Está claro que esto es una de las primeras etapas de una carrera que será meteórica. ¿Sabes en dónde te gustaría trabajar próximamente?


JL: De momento, el próximo curso iniciaré un doctorado en astrofísica teórica y computacional.


Seguiré trabajando en plasmas cósmicos, aunque comenzaré a estudiar escenarios astrofísicos muy concretos donde las condiciones son muy diferentes, como los discos de acreción de los agujeros negros. El campo de la física de plasmas es muy emocionante y es completamente necesario para entender de qué forma se comportan las partículas en el espacio, pero todavía existen muchos aspectos de la teoría que no se entienden bien. Además, espero poder seguir formando parte del grupo de la misión MMS en Goddard para continuar mi formación en teoría cinética de plasmas.


Por el momento, no me preocupa mucho dónde pueda trabajar en el futuro, sino tener la oportunidad de formarme de la mejor manera posible para poder hacerlo con cierta libertad y en los temas que más me interesan. Creo que a eso debe aspirar cualquier estudiante que se quiera dedicar a la investigación.


EF: ¿Cómo han sido tus primeros días en la NASA? ¿Qué es lo que más te ha impresionado?


JL: Todo es asombroso. En mis primeros días en GSFC he tenido la ocasión de visitar las salas limpias donde se construye la instrumentación de las misiones espaciales. Incluso he podido asistir a una charla de John Mather, que también trabaja en el NASA GSFC y ganó el premio Nobel de Física por su trabajo en radiación de fondo de microondas. Fue muy emocionante para mí.


Pero sin lugar a duda, lo que más me ha impresionado son las personas con las que tengo la suerte de trabajar. Son investigadores increíbles, a los que les emociona como a nadie su trabajo y de los que estoy pudiendo aprender muchísimo. Me han tratado muy bien y para mí poder investigar con ellos es un privilegio.


EF: ¿En qué momento empezaste a sentir interés por la física? Es una carrera que no cuenta con demasiados estudiantes. Yo la considero una carrera restrictiva. Entiendo que hay que tener unas determinadas características especiales para realizarla. Se habla de que el futuro está en la computación cuántica y en esa área sois totales protagonistas. Me gustaría saber si el mundo va a necesitar muchos físicos y para qué...


JL: Creo que la serie The Big Bang Theory está ayudando mucho a cambiar esa situación...


En mi caso, aunque estudié un Grado en Ingeniería, siempre fui consciente de que los temas que más me interesaban a lo largo de la carrera estaban muy cerca del campo de la física. Probablemente ese sea el motivo por el que decidí cursar un Máster en Física Nuclear y de Partículas a pesar de mi formación técnica.


Sí es cierto que cualquier carrera de Ciencias exige unas condiciones especiales, aunque creo que muchas de ellas pueden cultivarse y desarrollarse con el tiempo. Realmente, creo que la capacidad para superar tus propias dificultades es la única herramienta necesaria e imprescindible. Habrá gente que necesite más tiempo que otra, pero quien consiga terminar el Grado estará perfectamente preparado para tomar el camino que quiera elegir.


Aunque hablo desde el desconocimiento, la computación cuántica ofrece un futuro muy

prometedor. Hay estudios muy avanzados y además nuestra representación española en el campo mediante los trabajos de Ignacio Cirac es extraordinaria.


Por otro lado, el desarrollo de la energía de fusión nuclear, a través de los grandes proyectos internacionales como ITER o DEMO, requerirá también durante los próximos años el trabajo conjunto de físicos e ingenieros de todo el mundo. Es un reto increíble.


De todos modos, es emocionante pensar que quizá las profesiones más relevantes de las próximas décadas todavía se desconocen por completo.


EF: ¿Qué ha influido más en tu desarrollo, la Universidad o tu curiosidad? ¿Crees que el sistema universitario actual está enfocado a las necesidades reales de la sociedad y de los estudiantes?


JL: No tengo ninguna duda acerca de que la curiosidad es la herramienta más valiosa que tiene un alumno para no perder la motivación durante su etapa universitaria. Es tan importante, que creo que debería convertirse en el pilar fundamental de todo el sistema educativo.


La Universidad en España se encuentra en una etapa de transición, aunque todavía necesita tiempo para definir con claridad en qué tipo de modelo se quiere convertir. Por el momento, creo que todavía existen demasiados profesores que no entienden -o bien les importa poco entender- la responsabilidad que implica su trabajo. Los estudiantes universitarios viven muchas situaciones indecentes que a día de hoy no se deberían admitir como parte del juego.


Pero el juego las acepta, y los estudiantes no cuentan con recursos eficaces para enfrentarse a este tipo de escenarios. También creo que en algunas ocasiones no se entiende la realidad de las exposiciones teóricas, y por eso es frecuente encontrarlas prácticamente vacías. Por supuesto me he encontrado con docentes extraordinarios, y al final es a ellos y ellas a quienes recuerdas con aprecio después de la Universidad.


Si la educación española quiere convertirse en un referente internacional, tiene que hacer un esfuerzo por superar las viejas costumbres, redefinir el modelo de comunicación docente y utilizar la curiosidad como vehículo de emoción. Si los estudiantes se emocionan, se intrigan, se asombran con los contenidos, nunca tendrán la sensación de haberse equivocado de carrera, y eso es extremadamente importante.


EF: ¿Cual es la situación de la física en Galicia? Podrías contarnos proyectos en los que estemos destacando desde nuestras Universidades o centros de investigación.


JL: El Instituto Gallego de Física de Altas Energías (IGFAE, USC) es un referente nacional en muchos campos; de hecho, es el único centro gallego que posee la distinción a la excelencia científica María de Maeztu, otorgada por el Ministerio de Economía.


El grupo de Física de Partículas cuenta con una participación importante en el experimento LHCb, uno de los seis detectores del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) en el CERN. También el grupo de Física de Astropartículas, con el que más relación he tenido este curso, contribuye internacionalmente al estudio de rayos cósmicos a través de su participación en el detector Pierre Auger en Argentina. Aunque es un grupo pequeño, en los últimos años han conseguido publicar resultados muy interesantes en el campo.


Por supuesto, la principal diferencia con otros centros de renombre internacional es la financiación y los recursos disponibles. Sin duda, es admirable poder competir en primera línea si se piensa en este tipo de escenarios. Espero de corazón que la nueva perspectiva política que ofrece el Ministerio de Ciencia y Universidades ayude a mejorar la situación de tantos investigadores españoles que durante muchos años se han visto obligados a echarse a la espalda una realidad vergonzosa. Un país que recorta en investigación empobrece el futuro de su propia sociedad.


EF: Me gustaría, para terminar, que nos recomendases un libro para introducirnos en la física ¿Por dónde podemos empezar para no cogerle miedo a la “materia”?


JL: He de reconocer que no soy un gran lector en materia de divulgación científica. Aunque seguramente existan libros muy buenos, como homenaje particular a quien considero una persona extraordinaria, creo que Breve historia del tiempo: del Big Bang a los Agujeros Negros, de Stephen Hawking, es una elección muy buena para quien quiera descubrir la belleza de la física y la cosmología desde una mente que ha sido capaz de entender el mundo de forma especial. Lo recomiendo a todo el mundo, sea cual sea su profesión.

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