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"Desafortunadamente Sudáfrica sigue siendo muy desconocido para la pyme española."


Óscar Vázquez Saborido


Juan Fuentes se sienta con Óscar Vázquez, un joven vigués que trabaja como asesor de comercio internacional e inversiones en la Embajada de España en Sudáfrica.


Óscar, que estudió ADE en la Universidad de Vigo, fue seleccionado dentro del prestigioso programa del ICEX, cuyo ratio de entrada es de 1 a 10. Tras cursar un MBA en International Management en la escuela ICEX-CECO, fue destinado a Johannesburgo, donde trabaja asesorando al tejido empresarial español con interés en Sudáfrica. El año que viene se incorporará a una empresa española con actividad internacional o a alguna organización internacional.



Juan Fuentes:¿Cómo resumirías tu experiencia en lo que llevas designado a Sudáfrica?

Óscar Vázquez: Sorprendente. Sudáfrica es un país de grandes contrastes y que no deja de sorprender nunca. Es una mezcla cultural que difícilmente encontrarás en otro lugar del mundo, ejemplo de ello son sus 11 lenguas oficiales.


Además de la enorme mistura de culturas africanas, el país cuenta con grandes comunidades de portugueses, griegos, malayos o lo más curioso, la comunidad India más grande fuera de India – de hecho Gandhi vivió 21 años aquí, donde comenzó como abogado a defender los derechos de la población india frente al gobierno colonial, acabando curiosamente en la misma cárcel que Mandela unos años unos años después -.


JF: ¿Por qué Has elegido Sudáfrica como destino?

OV: Sudáfrica es la puerta de entrada a África subsahariana, motor económico y comercial de la región así como también cultural, resultado de su interesante mezcla entre África y occidente. Johannesburgo, donde resido, es uno de los mayores centros culturales de África. Cuna de movimientos de protesta que comenzaron contra el gobierno del apartheid y que continúan a día de hoy. Caminando por las angostas calles del centro de la ciudad puedes encontrar decenas de galerías de arte, centros de danza, teatros, instalaciones al aire libre, etc., una gran oferta cultural que difícilmente encontrarás en Europa.


JF: ¿Qué es lo que más te impresiona del país y por qué?

OV: Sus enormes contrastes. Si recorres Johannesburgo, en minutos pasas de estar en Sandton – la milla cuadrada más rica de África, levantada con el fin del apartheid tras la ocupación de la población negra del centro de la ciudad – a estar en una barriada del África profunda. Pasear entre modernos y extravagantes edificios de oficinas o encontrarte una boda Zulú con sus bailes y cuerpos pintados y en la que considerarán una ofensa si no te paras a comer con ellos. Todo esto unido a la posibilidad de salir de la ciudad y poder perderse entre paisajes increíbles, rodeado de naturaleza salvaje. Definitivamente es algo que pocos destinos ofrecen.


JF: ¿Segregación, apartheid… cuál es tu visión al respeto y situación en la actualidad?

OV: Es habitual escuchar como denominan a Sudáfrica “el país del arcoíris”, si bien, cada color por su lado. Aunque hay diferentes visiones, la realidad es que el racismo está muy presente en la sociedad. Creo que es algo normal, teniendo en cuenta que el régimen del apartheid acabó en 1992. Veintiséis años después, el odio está todavía muy presente. Mandela consiguió pacificar el país y evitar una guerra civil o la expulsión de los blancos como en la vecina Zimbabue, pero es lógico que ese sentimiento persista si tenemos en cuenta que gran parte de la población actual convivió con este régimen. Creo que hay esperanza para la reconciliación. Y aunque llevará tiempo (varias generaciones), percibes en las barriadas más humildes (temidas por la población blanca) que si muestras respeto e interés por su cultura la gente es increíblemente acogedora, siendo habitual recibir gestos de cariño, que te agradezcan que hayas ido a su barrio, se quieran hacer fotos contigo o invitarte a unirte a sus celebraciones. Una anécdota curiosa, ejemplo de esto que comento, es que estando en el derbi local de fútbol – deporte de la población negra, ya que los blancos siguen el rugby – en un estadio con 80 mil espectadores, la gente se quedase perpleja de ver a un grupo de blancos allí, sacándonos cientos de fotos e incluso las cámaras grabándonos y proyectándonos en los marcadores del estadio.


JF: ¿Ha cambiado tu concepto sobre el racismo tras llegar a Sudáfrica?

OV: Desde luego, convivir con ello día a día aporta una visión del problema muy diferente a la que tenía cuando vivía en Galicia. Ver de forma tan clara las consecuencias del racismo nos ayuda a comprender su existencia, y a darnos cuenta de lo que como europeos hemos hecho y continuamos haciendo mal.


Sudáfrica es un gran país con innumerables virtudes, pero no debemos olvidar que es el mejor ejemplo de racismo del mundo, blancos a negros, negros a blancos, blancos a color –mestizos-, color a negros, indios a negros..., incluso dentro de los propios blancos de origen holandés y los de origen inglés. Vivir aquí aporta una visión del problema que difícilmente verás en otro lugar. De hecho, me imagino perfectamente las nefastas consecuencias que el racismo creciente en Europa pueden llegar a causar en la sociedad.


JF: ¿Hay mucho movimiento de empresas españolas? ¿En qué sectores?

OV: Desafortunadamente Sudáfrica sigue siendo muy desconocido para la pyme española. La oficina comercial es un gran apoyo para poder acceder a su mercado, aunque la reciente inestabilidad económica del país no está facilitando la llegada de empresas españolas. El sector con mayor presencia española es el energético, con grandes inversiones de empresas de energías renovables en el norte del país. La marca España no está muy reconocida en Sudáfrica, muchas veces no diferencian muy bien lo español de lo italiano o lo griego. El desconocimiento es mutuo supongo.


JF: ¿Cuál es el atractivo de Sudáfrica en cuánto a atraer inversión extranjera? ¿Cuál es su valor añadido respeto al resto de África?

OV: Sudáfrica es la segunda mayor economía del continente Africano, superada solamente por Nigeria debido a sus exportaciones petroleras. Representa la gran puerta de acceso al resto de países de África subsahariana. Su principal valor añadido es la facilidad para acceder a terceros mercados desde el país, gracias al área de libre comercio con más de veinte estados africanos. Además, cuenta con un sector financiero altamente desarrollado e infraestructuras muy superiores al resto de la región.

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